lunes, 15 de septiembre de 2014

Micro cuentos  para un micro futuro.


Paseo en familia
El último domingo de cada mes visitaban el lago de las afueras de la ciudad, donde los cadáveres de peces flotaban en sus inmóviles aguas amarillentas. Para los niños,  era un espectáculo único que les ofrecía la naturaleza muerta. Niños que no llegarían a adolescentes. Adolescentes que no llegarían a jóvenes ni jóvenes a adultos. Ancianos solo se veían en museos de curiosidades, prolijamente embalsamados.

Control de natalidad
Los bebes nacían de a tres. Pegados. Instantáneos. Una cabeza comía, la otra pensaba y la otra hablaba. ¿Por qué defecaban los tres juntos? Era un misterio que la ciencia procuraba develar. Los padres no reclamaban, porque todos sabemos que las probetas no hablan.

Hallazgo antropológico
El último de los caníbales del que se tuvo conocimiento, murió de viejo, solo y vegetariano.



6 comentarios:

  1. Hola Eduardo
    Me encanta como escribes y el sabor que le das a tus letras Disfruto tus escritos
    te dejo un abrazo enorme desde Miami

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    1. Agradecido que pases por acá Recomenzar, un verdadero honor.

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  2. Buen Blog Eduardo, me agrego a tus seguidores, gracias por sumarte a mi blog de ficción del extremo lejano de la mente.

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    1. Gracias Carlos, estamos leyéndonos en esos extremos. Abrazo.

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  3. Te vengo a dejar una brisa que pasa a tu lado
    buenas noches

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  4. La tomo, es alimento para el espíritu. Ahora, buenos días.

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