martes, 29 de junio de 2021

 

El misterioso hombre que se creía dueño de la plaza 

mientras no pasaba nada a su alrededor salvo su amor.

 

 

En un costado de la plaza Pringles, se erigía desde hacía unos cincuenta años, una estatua de mármol de tamaño natural, en otras palabras, igual a cualquier persona, como usted o como yo, grosso modo. Era la escultura de una mujer joven semi-desnuda, tal vez romana o griega, de pie, y si me preguntan, no sabría responder a cuál particular circunstancia homenajeaba su figura, aunque eso no importara. El asunto es que todas las noches, un hombre solitario de mediana edad, la arropaba con su sobretodo deshilachado. A pesar de padecer el frío invernal a la intemperie, lo hacía de manera amorosa y metódica. Después de recitarle algunas palabras secretas que, por supuesto, nadie alcanzaba oír, se echaba a dormir en uno de los bancos. Esos de lonjas de madera que hay en cualquier plaza u hospital. Desde los edificios que la rodeaban, algunos vecinos estaban al tanto y observaban desde los balcones con entusiasmo humano. Otros, simplemente, lo veían hacer como veían pasar la vida. A la mayoría de esas personas, les importaba nada, como en sustancia sucedía con todas las cosas. Hasta que llegó el día en que la estatua desapareció de la plaza. Sería responsable la municipalidad, creyeron algunos. A otros, no les interesó en absoluto, como acontece con el movimiento de las estatuas de mármol en medio de los parques o plazas y como tantas otras cosas. Ni las palomas notaron la ausencia. El hombre, tampoco volvió a ser visto. Pasado un tiempo, se supo a través del correo de lectores del diario vespertino “La Tribuna”, que el desconocido había muerto víctima del intenso frío y fue enterrado en el cementerio El Salvador en una sepultura como NN, al pié de una escultura de mármol de extraordinaria belleza. De tamaño natural, una mujer y un hombre semi-desnudos, tal vez griegos o romanos, de pie, arropados con un sobretodo deshilachado, también de mármol…

 

 

5 comentarios:

  1. No hay historia de amor que acabe con la muerte. Este es un bello ejemplo.

    Va un abrazo.

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  2. Grosso modo no va nunca entre comas, ni antes ni después.
    Saludos

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  3. tanto tiempo guapo sin foto en tu bello blog y escribiendo como escribes contame de vos de tu vida
    abrazos y gracias por estar

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